Biografía de Renoir

Biografía de Pierre-Auguste RenoirNacido el 25 de febrero de 1841 en Limoges, en el seno de una familia humilde, fue el sexto de los siete hijos de Léonard Renoir y Marguerite Merlet. Su padre era sastre y su madre, costurera. En 1844, los Renoir se trasladaron a París, en donde el padre esperaba mejorar su situación económica. En 1848, comenzó a asistir a una escuela religiosa dirigida por los Hermanos de las Escuelas Cristianas, donde formó parte del coro de jóvenes varones de la iglesia de Saint-Eustache, coro dirigido por el compositor Charles Gounod.

En 1854, abandonó sus estudios en la escuela y fue enviado al taller de los hermanos Lévy con el fin de que aprendiera sobre el arte de la pintura en porcelana. Según Edmond, su hermano menor, su deseo de forjar una carrera artística era ya apreciable desde su niñez, cuando Auguste dibujaba sobre las paredes con trozos de carbón.

August fue tomándole gusto al oficio y al finalizar el día, acudía a cursos gratuitos de dibujo. Todo esto duró dos o tres años.

Demostraba un rápido progreso y, tras unos meses de aprendizaje, se le confió la realización de trabajos regularmente asignados a los obreros experimentados, lo que le valió más de una burla. Sin embargo, Émile Laporte, uno de los obreros de los Lévy, practicaba por gusto la pintura al óleo y le permitió al joven hacer uso de sus telas y sus colores. Después de examinar la primera pintura al óleo de Auguste, aconsejó a sus padres que le permitieran estudiar la pintura de arte, pues le auguraba un prometedor futuro como pintor.

Auguste nunca vio un impedimento en sus orígenes humildes, y afirmaba que de haber nacido en un entorno de intelectuales, habría necesitado años para despojarse de sus ideas y lograr ver las cosas tal cual eran.

En el amplio patio del Museo del Louvre, de donde los Renoir no vivían lejos, el pequeño Auguste jugaba a policías y ladrones con otros chicos, para él era completamente natural permanecer allí durante horas y es precisamente esta sensación de pertenencia a las calles de un París medieval, la arquitectura gótica e incluso, las vendedoras del mercado, la que se refleja en su obra años más adelante.

A los 17 años, hacía trabajos para su hermano Henri, pintaba persianas de papel traslúcido que simulaban vitrales en las capillas rudimentarias de los misioneros. Poco tiempo después, compró óleos e hizo sus primeros retratos.

Entre los archivos del Louvre, se conserva la autorización, con fecha de 1861, que le fue otorgada para copiar cuadros en las salas del museo. En 1862, Auguste aprobó el examen de ingreso a la Escuela de Bellas Artes. Al mismo tiempo, frecuentaba un taller libre en el que enseñaba Charles Gleyre, profesor de aquella institución.

Fue en ese lugar que conoció a quienes serían sus mejores amigos y compañeros en el arte a lo largo de toda su vida: Claude Monet, Frédéric Bazille y Alfred Sisley. A menudo iban juntos a pintar al aire libre en el Bosque de Fontainebleau.

Auguste obtuvo sobresalientes resultados en los concursos obligatorios de dibujo, de perspectiva, de anatomía y de semejanza, lo que demostraba lo fructífero de sus años de trabajo en el taller de Gleyre a pesar de no haber permanecido mucho tiempo ahí puesto que no tenía dinero para pagar sus estudios.

Renoir encontró una gran fuente de inspiración en el Louvre y particularmente en el trabajo de Eugéne Delacroix al reconocer en el trabajo de éste algo que le resultaba especialmente cercano.

La vida en París no era fácil para el joven artista y, a falta de dinero, se apoyó en sus amigos para poder subsistir. Auguste no viajaba demasiado lejos puesto que carecía de los medios para hacerlo, pero en los alrededores de la capital francesa no escaseaban las fuentes de inspiración. Los motivos del bosque de Fontainebleau eran inagotables y allí se encontraban los sitios de trabajo preferidos de Auguste y sus amigos.

Monet y Renoir pintaban cerca del puente de Chatou y allí, en medio de una multitud de islotes, en La Grenouillére, Alphonse Fournaise abrió el restaurante que se convirtió en uno de los lugares predilectos de los futuros impresionistas.

En 1863, los hermanos Goncourt mencionaron en su Diario el albergue de Marlotte, sitio que Auguste representó luego en El cabaret de la mére Anthony (1866).

Pierre-Auguste RenoirLe Cœur consiguió para Auguste una serie de pedidos de retratos que terminarían convirtiéndose en su principal fuente de ingresos. Sin embargo, el que quizá haya sido el impacto más importante de Le Cœur con respecto a la obra de Auguste consistió en que fue a través de él que el artista conoció a su primera musa, Lise Tréhot, hermana de la amiga de Le Cœur.

Lise posó para el pintor entre 1865 y 1872, se convirtió en su amiga y en el primer modelo de ese mundo particular que el artista comenzaba a crear. Lise llegó a erigirse como el canon de belleza femenina para el Auguste de ese entonces. Renoir debía poseer un auténtico don de la puesta en escena ya que todos sus cuadros posteriores evocan un espectáculo teatral.

Durante su juventud, cuando Lise era su única actriz, intentó capturar en sus propios lienzos las experiencias artísticas de todos sus maestros, desde el período clásico hasta el arte moderno. El triunfo de esta etapa fueron las obras pintadas con el espíritu de Delacroix. Fue justamente gracias al legado del gran romántico que la generación de artistas a la que Auguste pertenecía asimiló las adquisiciones de sus precursores.

Antes de conocer a Lise, en 1864, había expuesto uno de sus cuadros en el Salón, Grand Palais. En él se mostraba a Esmeralda, personaje de la célebre novela de Victor Hugo Nuestra señora de París, bailando con su cabra alrededor de una fogata que iluminaba todo un pueblo de pícaros. Auguste destruyó la obra inmediatamente después de la exposición. Al año siguiente, se expusieron en el salón el Retrato de William Sisley y un paisaje. Por lo general, las obras de los futuros impresionistas no eran admitidas en el Salón.

En 1867, el jurado rechazó Diana cazadora y, en cambio, Lise con sombrilla fue exhibida allí en 1868. También La bañista con el grifón y Odalisca, se hicieron de un lugar en el Salón en años subsecuentes.
Renoir Lise con sombrilla, La odalisca
El 18 de julio de 1870, Francia entró en guerra con Prusia. Auguste, que nada sabía sobre caballos, fue destinado a la caballería y enviado al depósito de remonta. El capitán de la caballería estaba muy satisfecho con los progresos del pintor. Su hija era una apasionada de la pintura y el artista le daba clases y, a su vez, pintaba su retrato. Sin embargo, este idilio terminó tristemente pues Auguste enfermó de gravedad y pasó un tiempo en el hospital de Burdeos.

La etapa del Renoir jinete encontró una prolongación en su obra. En 1873, pintó Paseo a caballo en el bosque de Boulogne.

El Salón oficial rechazó este cuadro pero fue expuesto en el Salón de los Rechazados, esto fue un impulso para August y sus camaradas para sentir la necesidad oficializar su pintura con una exposición propia. El proceso no fue nada fácil, empezando porque debían exhibir sus cuadros en algún lado, pero no tenían en dónde. No fue hasta que el fotógrafo Gaspard-Félix Tournachon les prestó un lugar para exponer. Los pintores llamaron a su asociación “Sociedad Anónima Cooperativa de Artistas, Pintores, Escultores, Grabadores, etc”. Y acordaron que cada miembro de la sociedad contribuiría con la décima parte de los ingresos obtenidos por la venta de sus obras.

Deseaban reunir la mayor cantidad de participantes posible para la exposición. Tras mucho esfuerzo, lograron convocar a veintinueve artistas, que presentaron 165 obras. La mayoría de los críticos se burló de la exposición, y aunque no tuvo éxito comercial, la imagen de cada impresionista comenzaba lentamente a perfilarse. August exhibió seis cuadros y un pastel. La bailarina, La parisina (también conocida como La dama de azul), El palco (también llamado El proscenio).

En 1873, se mudó a Montmartre, donde era muy feliz pues ahí encontró sus motivos al aire libre, sus modelos e incluso su familia. También forjó nuevas amistades que conservaría por el resto de su vida, el marchante Paul Durand-Ruef fue una de ellas.

En 1875, en una infructífera venta llevada a cabo en el Hotel Drouot en la que participaron Renoir, Monet, Sisley y Berthe Morisot, un funcionario de la Dirección de Aduanas llamado Victor Chocquet compró algunos cuadros de August. De esta manera comenzó otra larga amistad. Chocquet le encargó de inmediato el retrato de su esposa. El funcionario fue uno de los primeros en percibir que Renoir y sus camaradas eran los herederos directos del arte del siglo XVIII. Por su parte, August consideraba a Chocquet el más grande coleccionista de arte de todo el país.

Los años vividos en Montmartre, probablemente hayan sido los más dichosos en la vida artística de Renoir. El jardincito descuidado en las cercanías de su taller de la calle Cortot, le proporcionó más de un motivo al aire libre que promovieron la realización de sus mejores pinturas de esta etapa. El mismo jardín, en donde regularmente se encontraba con algún amigo suyo, se convirtió en objeto de representación en su cuadro El jardín de la calle Cortot en Montmartre. Allí pintó El toldo, El columpio y Baile en el Moulin de la Galette.
Renoir Obras
En 1876, durante la segunda exposición de los impresionistas, August exhibió principalmente retratos, debido a que era justamente con ellos que el artista intentaba ganarse la vida. Sus amigos le presentaban a potenciales clientes. Junto a algunos viejos aficionados a su trabajo, comenzaron a comprar sus cuadros financieros como Henri Cernuschi y Charles Ephrussi. Eugene Murer, dueño de un restaurante, encargó a Renoir y a Pisarro la tarea de pintar su sala. Cada miércoles, un gran grupo de artistas cenaba gratis en su restaurante. Asimismo, consignó a Auguste retratos, entre ellos el suyo y el de su hermana.

En 1879, el pintor conoció al diplomático Paul Bérard, que también se convirtió en su amigo y mecenas. En 1877, en la tercera exposición de los impresionistas, Renoir expuso más de veinte obras, entre las que se encontraban paisajes pintados en París, a orillas del Sena, fuera de la ciudad y en el jardín de Monet, estudios de rostros, de mujeres y de ramos de flores, los retratos de Sisley, de la actriz Jeanne Samary, del escritor Alphonse Daudet y del político Eugéne Spuller, El columpio y Baile en el Moulin de la Galette. En las etiquetas de algunos de estos cuadros se podía leer: “Propiedad de Georges Charpentier”. La vinculación de August con la familia Charpentier jugó un papel determinante en su destino. El artista trabajó arduamente para satisfacer los pedidos de los Charpentier.

Alrededor de 1880 comienza la historia de su matrimonio, por esas fechas, aparece cada vez más frecuentemente en los dibujos y pinturas de Renoir el rostro de una joven de mejillas redondas y nariz ligeramente respingada. En ocasiones, el rostro se deja ver entre la muchedumbre de la Plaza Clichy, dejando una sensación de fugaz felicidad. Otras veces, su presencia se adivina en la imagen de la muchacha pelirroja leyendo, o bien en la flexible silueta de una joven subiéndose a una barca. En El almuerzo de los remeros de 1881, la joven aparece representada de perfil en la parte inferior izquierda del lienzo, con un sombrero adornado con flores a la moda y sosteniendo un pekinés entre ambas manos. (¿Viste la película “Amélie”?)
Renoir El amluerzo de los remeros
Su nombre era Aline Charigot; en 1880 tenía 21 años. August la conoció en la cremería de la señora Camille, frente a su casa, sobre la calle Saint-Georges. Aline vivía con su madre justo al lado y se ganaba la vida como costurera. La mutua atracción entre ellos era evidente. Jean Renoir (hijo de August), afirmaba que su padre había comenzado a pintar a su madre mucho antes de conocerla. En efecto, en numerosos cuadros, como La primera salida, su modelo era similar a Aline. A sus cuarenta años, el artista parecía haber encontrado una nueva juventud.

En 1881 y 1882, Auguste cambió muchas veces de lugar de trabajo, los que quedarían plasmados en sus pinturas como paisajes. Viajó a Argelia, a Italia, conoció Milán, Venecia y Florencia. Al regresar al sur de Francia, trabajó con Cézzane.

En mayo de 1882, siempre con Aline en mente, volvió a París. Fue el comienzo de una nueva etapa en su vida. La manutención de una familia exigía medios, pero felizmente su trabajo rendía frutos: recibía muchos encargos de retratos.

Durante la década de 1880, August conoció al fin el éxito. Trabajó en los encargos de adinerados financieros, entre los que se encontraban la propietaria de los Grandes Almacenes del Louvre y el senador Étienne Goujon. Sus pinturas se exhibieron en Londres, Bruselas y en la Séptima Exposición Internacional de Georges Petit.

Renoir MaternidadPor aquellos años, el artista viajó mucho. Con frecuencia pintaba en las playas de Normandia. Recorrió las islas de Guernsey y Jersey junto a Aline y Paul Lhote. En marzo de 1885, nació Pierre, su primer hijo. Pagó al médico que asistió el parto pintando flores en las paredes de su departamento. En otoño, los Renoir partieron a Essoyes, en Champaña-Ardenas, la aldea natal de Aline, en donde August realizó varios esbozos de la madre de su hijo amamantando. Un año más tarde, pintó a partir de ellos Maternidad.

Jean, el segundo hijo de la pareja, nació en 1894. Gabrielle Renard, una prima de Aline, viajó a la capital francesa para ayudarles con las tareas domésticas. Llegó a la casa de los Renoir cuando Pierre ya era mayor, por lo que su principal preocupación fue Jean. Los habitantes de Montmartre se acostumbraron a ver a Gabrielle llevando a Jean sobre su espalda. Más adelante, se convertiría en una de las modelos predilectas del artista.

El pintor nunca disfrutó de muy buena salud. En sus cartas se encuentran frecuentes menciones a enfermedades respiratorias, que lo mantuvieron largo tiempo postrado en la cama. En 1888, en Essoyes, tuvo su rostro parcialmente paralizado a causa de una neuralgia. En aquel mismo lugar, un día de lluvia en el verano de 1889, Auguste cayó de su bicicleta y se fracturó el brazo derecho. Afortunadamente, como consecuencia de una fractura anterior, el artista ya había aprendido a pintar con la mano izquierda. Sin embargo, en esta ocasión aparecieron dolores que dificultaban su trabajo. El médico de la familia le diagnosticó un reumatismo incurable desencadenado por la caída. A lo largo de los últimos veinte años de su vida, Renoir debió sufrir permanentes dolores. Así y todo, a pesar de la fragilidad de su estado, su fantástica sed de vida y pasión creadora no se apagaban.

Durante esas mismas dos décadas, Auguste vivió también algunas grandes alegrías. En 1900, fue nombrado Caballero de la Legión De Honor. En 1901, nació Claude, su tercer hijo, que tomaría el lugar de Jean, ya crecido, como modelo. En 1904, en la Segunda Exposición del Salón de Otoño le fue dedicada una sala completa. Más tarde, en 1911, París, Londres y Nueva York fueron escenarios de exposiciones que coronaron el triunfo de su pintura.

En los últimos años de su vida, Renoir abrazó la idea de una gran composición hecha de desnudos. En 1887, había terminado su cuadro Las grandes bañistas, cuyo estilo es característico de su trabajo en aquel momento.
Renoir Las grandes bañistas
En 1915, la muerte de Aline sumió a August en la soledad. Sus hijos Pierre y Jean fueron heridos durante la Primera Guerra Mundial. Renoir falleció víctima de una neumonía en el Domaine des Collettes el 2 de diciembre de 1919, cuando acababa de finalizar su última naturaleza muerta.

“Para mí, un cuadro debe ser algo amable, alegre y hermoso, sí, hermoso. Ya hay demasiadas cosas desagradables en la vida como para que nos inventemos más”.

Pierre-Auguste Renoir

 

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